Phillipe es un individuo inusual, joven, proveniente de buena familia, educado , normal. A pesar de eso, vive en un pequeño hospital dedicado a el cuidado de personas especiales. Encerrado en un pequeña recamara blanca, acojinada, limpia, estéril, con salidas supervisadas a la cafetería, al jardín, y de regreso. Un sujeto inteligente, buen jugador de ajedrez, ávido lector, de complexión física blanda, pequeña, débil, normal. Conocedor del mundo, filosofo, escritor, incluso poeta, preparado para la vida, para los cabellos grises, para la muerte. Ferviente creyente del infinito potencial del ser humano, asombrado por la fuerza de sus virtudes y flaquezas, enamorado de su capacidad para aprender, entender y cuestionar.
A través de los años, Phillipe aprendió mucho sobre el mundo. Posteriormente, se aventuro a conocerlo, y a través del uso de lo aprendido, logro entenderlo. En la cúspide de su existencia llego al inevitable momento de cuestionarlo. El momento más intenso en la vida Phillipe, después de entender lo que aprendió, cuestionar el cómo, el por qué, sobre todo lo que sabia. Logró comprender que existen ocasiones donde las cosas no son lo que parecen, hizo suyas cada una de las verdades del mundo; hizo al mundo parte de si. Sin embargo, el arte de cuestionar fue al mismo tiempo tanto la gloria como la caída de Phillipe.
En el momento que se cuestiono a si mismo, se dio cuenta que conocía al mundo, pero no se conocía a el. Asombrado y aterrorizado al mismo tiempo por esta sorpresiva situación, decidió cuestionarse hasta conocerse, dejando de lado cualquier otra distracción del mundo exterior.
Cada pensamiento, cada idea, cada sentimiento; pensado, revisado, analizado, cuestionado. A su vez, cada cuestionamiento, cuestionado. Phillipe, perdió el control. Inmerso en un ciclo eterno, cada cuestionamiento lo llevaba a otro, cada vez descubriendo algo , aunque fuera poco, nuevo sobre si. Excavó profundo , hasta el punto de no querer ni si quiera verse en su reflejo; después excavó todavía más. Maravillado por su infinito interno; en algunos momentos aterrado, pero definitivamente adicto, viciado, perdido.
En su mente, pensamiento traslapado sobre pensamiento, ideas chocando con ideas, voces hablando sobre otras voces, caos. Repentinamente, llego el silencio, Phillipe se volvió incapaz de escuchar nada dentro o fuera de si, incapaz de pensar, como un animal, guiado únicamente por el instinto que lo forzaba a conocer más.
Como una bestia, se encontró solo en un cuarto obscuro, abandonado por su familia, amigos, conocidos, por el mismo. En un silencio, tan fuerte y tan profundo que podía escucharlo con los huesos, con absolutamente nada más que el deseo de cuestionarse, y conocerse. Lentamente, miro sus manos, sus brazos, piernas y pecho, dudando e intentando recordar, logro mover sus labios, por primera vez en meses, habló “ ¿Qué más hay? ” , inmediatamente con un movimiento brusco, con sus uñas comenzó a rasgar su piel, “ ¿¡Qué más hay!? " , agresivamente empezó con sus dientes a desgarrar su carne “ ¿!!!Qué más!!!? "Finalmente, con sus huesos brutalmente rompió sus huesos; hasta el tuétano.
Es momento que regresemos al inicio de la historia, al estado actual de Phillipe. Quien pasa sus días en aquel estéril lugar, no apto para los vivos, no suficiente para los muertos. Un lugar tan inusual como nuestro amigo Phillipe, donde es libre de existir sin estar consigo mismo, donde no hay ningún color, ninguna voz, ninguna idea, nada que pueda aprender, entender o cuestionar.