5.25.2008

El dilema del erizo


El llego solo a este mundo, sin haber conocido a sus padres, tuvo que encontrar la manera de entender y pertenecer al entorno que lo rodeaba. En su infancia era como los demás seres marinos y podía jugar libremente con ellos.

Sin embargo, conforme fue creciendo, su cuerpo poco a poco fue cubierto por numerosas y afiladas espinas, que finalmente lo obligaron a estar nuevamente solo, ya que si no lo hacía, inevitablemente lastimaría o seria lastimado por alguien más.

En ese momento , el erizo decidió dejar que lo llevara la marea, en búsqueda de algún otro ser que lo entendiera y que quisiera estar con el. Muchas olas y muchas lunas pasaron, hasta que finalmente el erizo encontró lo que buscaba.

El erizo, por primera vez en su existencia, conoció a otro erizo, otro ser que lo entendía completamente. Ambos erizos se regocijaron de felicidad y lograron hablar y sentir lo que en toda su vida no habían podido.

Es triste el dilema del erizo, a pesar de finalmente haber encontrado a alguien como el, se dio cuenta que conforme se acercaba más y más, las espinas de uno se enterraban más en el otro, causando a su vez un enorme dolor.

El dilema del erizo, conforme más se alejaba de la soledad, conforme era más feliz, al mismo tiempo era lastimado por las espinas del otro erizo, así como el lo lastimaba con las suyas.

Finalmente, el erizo entendió que sus espinas no le permitirían nunca estar con nadie más, decidió nuevamente dejar que su vida la llevara la marea, y solo, emprendió un viaje que sabía que terminaría, solo.

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