10.20.2008

Otosan

Give me strength,
I need your strength...

Umbra

Paso a paso, sin prisa, sin descanso, avanzo en mi camino. No soy el más fuerte, inteligente o capaz, no soy aquel que lo puede todo, ó el que lo puede sin esfuerzo, simplemente no lo soy.

Es por eso que con más razón tengo que caminar más rápido, más duro, más firme, aunque tarde el doble de tiempo, aunque sea el triple, no importa, nada, contra quien, contra cual, nada importa, si no es superarme a mi mismo.

Estas son mis cuatro paredes, que intentan contenerme, lastimarme, engañarme, detenerme; pero no importa lo que hagan, con estos ojos veré al mundo y con estas manos lo haré mío.

Intentan lastimarme, decepcionarme, abatirme, los dejo que lo intenten, que me peguen, que me avienten, que me tumben, que me pisen; cuando quieran, cuanto quieran, no importa cuanto lo intenten, se cansaran antes de que yo deje de intentar ponerme de pie.

No importa cuantas veces me derriben, pondré mi rodilla en el piso, me apoyare en ella y me levantaré, gritaré desde lo más profundo de mi ser, levantaré la mirada, caminaré hacia la luz que me llama desde la ventana y miraré hacia enfrente, fuerte, erguido, imponente.

Me embisten nuevamente, cada vez más fuerte, más violentamente; mi frente golpea el piso ¿Qué es esto? ¿Sangre? No importa, no quiero, no debo, no puedo; darme el lujo de sentir, me levantaré y caminaré de nuevo; hasta que se cansen, hasta que ya no pueda, hacia la ventana.

10.19.2008

Penumbra

Con mis manos fuertemente sujeto mis rodillas, el piso es más frió de lo que había pensado. Lentamente me recargo contra la pared, es tan fría que parece estar cubierta por afiladas agujas que atraviesan cada poro de mi piel. Con una mano toco la pared, y es como si no estuviera ahí, no se siente nada. 

El tiempo parece no importar en esta esquina, no sólo eso, en realidad nada parece importar en este lugar. Mi piel desnuda se vuelve una con el piso, estas dos paredes, comparten mi dolor. Desde aquí abajo la ventana parece inalcanzable, y no puedo distinguir si de ella sale o entra luz, en realidad no me importa, nada importa.

Concentro mi atención en mis rodillas, las sujeto fuertemente, de esa manera me sujeto a mi mismo, y me ayudo a no caer. Me aferro a mi, con una patética fuerza interna, mientras mi otra mano, vencida, rendida, con su último aliento le suplica a la pared por un poco de compasión.

Mis ojos grises no permiten ver nada, mis labios secos; erosionados por la leve brisa de mi respiración, no sienten sabor. Solo un pequeño destello rojo fluye desde ellos hasta mis entrañas, llevando consigo los restos de la sangre que aún corre dentro de mí. Por un instante, levanto la mirada, y lo veo a él, parado desde el otro lado de la ventana, se parece a mi, pero él es fuerte, erguido, imponente. Al siguiente instante, ya no esta.

¿Será que en algún momento me perdí? ¿Acaso me separé de el? ¿O el se separó de mi? 

Reescribir

Queriéndome deshacer de todos los podridos sentimientos que rondan mis pensamientos, busco inútilmente alguna prueba de mi propia existencia. Miro hacia el futuro hacia el cual con tanto empeño me dirijo y me pregunto ¿se trata a caso de dignidad, de libertad, egoísmo o de conformismo?

Queriendo desesperadamente borrar esta imagen mía, me resulta imposible no verme reflejado en mi propio espejo; la realidad es que solamente esta imagen, tan conciente y restrictiva, me permite observar mis propios limites.

Esta fantasía debe terminar, debe ser borrada, reescrita, dejando atrás las limitaciones, los recuerdos, las punzadas y las heridas. Esta patética imagen de mi mismo, mi pasado, mi futuro, debe ser deshecha, reescrita; esta insoportable noción de mi existencia debe superar mis auto impuestos limites.

Entrego a ello mi cuerpo, mi corazón y mi alma, a la insignificante noción de mi ser, a la increíble fuerza que me mueve, que me lleva. Me deshago de mis espinas y mis lagrimas, con todas mis fuerzas, aunque al hacerlo tenga que aceptar que a pesar de todo, vivo envuelto en mediocridad. Redoblo esfuerzos, persevero, borro y reescribo.

Mi más profunda mentira consumiéndose en mi corazón, aquella fantasía desapareciendo sin razón, siempre llevan a la ineludible sensación del cesar de mi existencia. Con la fuerza que toma el romper miles de cadenas, lo despedazo todo. Revivo, borro y reescribo.

Cuestión de actitud

Pequeño, grande. Éxito, fracaso. Gusto, necesidad. Cuestión de percepción, de ángulo, de actitud. Aquel que lo ignore, lo desconozca, lo menosprecie; excelente, está perdido, el que sigue.

Aquel que subestime el poder de la visión del ser humano, esta entregando; sin pensarlo, su persona, su voluntad, a alguien más. También así lo hacen aquellos con visiones pequeñas o visiones inalcanzables.

Es curioso, uno da por hecho que durante la infancia los seres humanos aprenden a ver, cuando en realidad, la mayoría son ciegos que simplemente caminan el camino visto por los ojos de alguien más.

Pequeño, grande, éxito, fracaso, gusto, necesidad; ¡nada! ninguna etiqueta importa, ningún juicio representa; nada, siempre y cuando veas hacia ese camino que tus , y solo tus, ojos perfilan para ti.

En contra de lo contrario a estar en contra

Pero que complicada es la vida de una persona que decide estar en contra, de ellos, de ustedes, de nosotros y de si mismo. Vivir en contra de estar en contra, negándose, mintiéndose, conociéndose, expresándose y reprimiéndose. En contra de todo, a favor de nada; en contra de estar a favor de nada, en contra de estar en contra de estar a favor de todo. Pero que gente, en serio, tan complicada, tan cambiante, tan. . . ingenua, creyendo que puede estar en contra, de tan siquiera una cosa, en esta vida, donde simplemente somos, estamos, y dejamos de estar, sin partidos favoritos, aliados o enemigos.

23

Nada tiene que ver el 23, no tiene razón, relación, afición, fascinación con nada que sea real. Tan sólo es un número, de entre tantos, indicando solamente un momento, a lo mejor un espacio, tal vez un pasado, un futuro y un efímero presente; una imagen de una escena en movimiento, nada más.

23.189, un recorte, más exacto, de una noche, de un desvelo, innecesario, inoportuno, insoportable, inevitable. Tan sólo un instante interminable, que a través de estas palabras trascenderá su número y se convertirá en el número de alguien más, volviéndose etéreo, volátil, inexistente, imposible.

Castillo

No puedo ver mucho aquí, parece que me he quedado medio ciego. Disfruto de escribir esto, a obscuras, a solas, a nadie, sólo para conocerme, para escuchar lo que grito por dentro, deseando transmitirlo sin que nunca toque el aire.

Sin pensarlo mucho, escribo lo que pienso, poco a poco voy abriendo puertas, caminos, ventanas. ¿Qué es eso que se ve a lo lejos? ¿Miedo? ¿Aventura? ¿Emoción? Quién sabe, pero lo descubriré pronto.

Con tristeza veo mis débiles y atrofiadas piernas, estos ojos rojos apenas pueden alcanzarlas, pero su ímpetu viaja con el viento hasta mis oídos, son mi castillo, y se que me llevarán lejos.

Catching up y agenda II

Si si, ya se, nuevamente perdí el ritmo en esto de las escrituras :P, pero esto de estar en EUA altera toda mi agenda. He escrito bastante, nada más que no me he dedicado a pasarlo a la computadora. Las siguientes cuatro entradas son "viejas", a partir de la quinta las he escrito de hoy en adelante.

Espero sean de su interés,

Saludos,

Daniel