De un fuerte alarido Nisa se levanto de la cama, sudando, temblando, llorando. Con sus ojos cerrados había observado una imagen tan espeluznante, tan vívida, tan fuerte, tan real, que no podía decir con certeza si en realidad había sido un sueño o no. "Soy una persona adulta, sólo fue un sueño...", pensó, y se levanto, bebió un poco de agua, se refresco la cara y volvió a la cama. No habló de eso con nadie, intento no darle importancia, total, no era la primera ni sería la última persona que haya experimentado algo así. Lo que Nisa se ocultaba, era la verdadera razón por la cual no quería aceptar lo que vio.
Todos los seres humanos tenemos miedo, indiscutiblemente puede ser de distintas cosas, pero definitivamente todos tenemos miedo a algo. Nisa, ilusa y pretenciosamente, ostento creer que no, que ella no tenia miedo, a nada. En su sueño, vivió en carne propia su peor temor, y a pesar de todos sus inútiles esfuerzos, en su vida nada volvió a ser lo mismo. En la calle, en el trabajo, en su cuarto y en su espejo, como destellos ponzoñosos, su recuerdo la perseguía, si fue un sueño, realidad, recuerdo o pesadilla, no importaba, lo que fuera no la dejaba en paz. Finalmente fue que lo entendió, su sueño, no había sido un sueño, lo que ella más temía que fuera capaz de hacer, fue lo que pasó, intento no verlo, esconderlo, ignorarlo, pero su ser no se lo permitió.
En un cerebro entumido por mentiras, hacia ella, hacia ellos, hacia todos, todavía tenía un pequeño segmento de neuronas negadas a ser como las demás, su último rastro de sinapsis, que ruegan por ser escuchadas, al menos una vez antes de morir. Esa imagen, quemándole los ojos, la traición, el despecho, ese cuerpo usado, sucio, vació, esa sangre ajena, el abuso, ese aroma extraño, ese sentimiento áspero, punzante, esa desesperanza, lastima, melancolía, coraje y dolor, era su reflejo, hiriente, ofensivo, real.
Nisa, tú y el mundo se entienden en su búsqueda por comprensión, propia, ajena, mutua; así como tú y el mundo se lastiman, por que no saben nada, de ustedes, de ellos, de nosotros, y como un piedra que lastimará a quien sea que tropiece con ella, tu también lastimaras a quien cruce tu camino, por que tu vació te deja como una piedra, inerte, inconsciente, infeliz.
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