4.25.2010

Permanece

Puedo verte desaparecer, algunas veces por un instante, algunas otras por unos cuantos. Desvaneces, como una sombra que es arrastrada por el viento, en un instante, en un momento, tan efímero como un suspiro, tan profundo como un deseo.

¿A donde te has ido? Has dejado este cuerpo vacio y ligero, deambulando por el mundo, sin mira, sin rumbo, sin camino; privado de su destino. Mi espejo carece de reflejo, la música me esconde su mensaje, el cielo ya no responde mis preguntas.

Estoy perdido, ¿dónde estas? ¿a dónde has ido? Permanece, necesito de ti, todavía no soy lo suficientemente fuerte para caminar solo.

¿Cómo es que te olvidado? Necesito tu fuerza, tu coraje, tu valor. Detente, permanece, dentro de mi, junto de mi, por mi; te entrego mi persona, a cambio de tu fuerza; te entrego mis cadenas, por tu sed de libertad.

Par de dos

Mis ojos pueden verlo todo el tiempo, el ineludible par de dos. Efímero, elusivo, y al mismo tiempo, omnipresente, absoluto. Par de dos, desde arriba, por abajo, sobre la luz, entre las sombras, en la penumbra, bajo la umbra, siempre presente, nunca eterno, par de dos.

No debo olvidar

Mi camino, esta inquietud, debo creer, no debo olvidar.
Qué es lo que hecho, y qué es lo que debo hacer; qué es lo que puedo hacer.

Obteniendo fuerza a través de la voluntad, construyendo la voluntad a través de los recuerdos, las promesas y los sueños.

Peleando contra el tiempo, la inercia y la rutina, combatiendo contra el asentamiento y la conformidad, no debo olvidar, hacia donde encamino mis pasos, hacia donde me debo enfocar.

Alimentandome de los reflejos, ajenos y propios, de las historias, los éxitos y los fracasos de aquellos que han cruzado mi camino.

Tomando de su experiencia y de mi carne, siempre debo recordar, nunca debo olvidar, qué es lo que quiero de la vida, de la mía, de la de nadie más.

Etapas

" Igual que toda flora se marchita y toda juventud
deja paso a la edad, florece cada etapa de la vida,
florece cada sabiduría y cada virtud
en su momento, y no puede durar siempre.
Dispuesto debe estar el corazón a cada llamada
de la vida para despedirse y comenzar de nuevo,
para darse a otras ataduras, distintas y nuevas,
sin aflicción y con valentía.
Y cada comienzo lleva en sí una magia
que nos protege y a vivir nos ayuda. "

- Herman Hesse.

Penitencia

Estas cuatro paredes, son mi penitencia. Este caminar lento, este viento frió, este calor que no alimenta, es mi penitencia. Esta soledad acompañada, este tibio atardecer, este sentimiento atemporal de inexistencia, es mi penitencia. Por sobre todas las cosas, este dolor entumido, inexistente, inexplicable, ineludible, es mi penitencia. Todo acto humano tendrá inevitablemente una consecuencia. Todo aquel que asuma el costo de sus decisiones y encare el duelo de sus consecuencias, invariablemente tendrá una penitencia. En este momento, yo aquí escribiendo, experimento en carne viva mi propia penitencia. Si logro soportarla, ella me hará libre, y no importa que tan difícil sea, se que si logro pagar mi penitencia, saldré fortalecido.

4.19.2010

La insoportable levedad de(l) ser

Aquí estas ahora. Aquí estarás mañana, tal vez. El pie derecho, siempre adelante del izquierdo, quizás. El cielo rojo, se torna gris, y este a su vez se vuelve negro. El ciclo se repite, el pie derecho, el izquierdo, el suave movimiento del cuello, el "tic" y el "tac" de cada paso inerte, por inercia, hacia ningún lado. El cielo blanco se torna azul, y este a su vez se torna rojo; una gota más toca el suelo. Abre la puerta, cierra la puerta; saluda y despide, inhala y exhala; enjuaga y repite. Eres. ¿Quién eres? ¿Qué quieres? ¿Qué eres? ¿Eres? Mañana, mañana llegara pronto. Ayer, ayer se fue recientemente. Ahora, ahora es el breve instante entre el mañana y el ayer; ahora, es el único momento en el que puedes ser. En este instante, preferiría no ser, me gustaría comer algo del ayer y sazonarlo con un poco del mañana, y poder existir en un momento atemporal. El cielo rojo me recuerda, que eso no puede ser. El cielo azul me responde que en este ahora, no quiero ser. Un poco de colonia, una barba mal afeitada, ojeras a causa de un momento que nunca paso. Sonríe, levanta los hombros, camina derecho, resiste; recuerda que a este mundo no le interesa saber quien eres.