Queriéndome deshacer de todos los podridos sentimientos que rondan mis pensamientos, busco inútilmente alguna prueba de mi propia existencia. Miro hacia el futuro hacia el cual con tanto empeño me dirijo y me pregunto ¿se trata a caso de dignidad, de libertad, egoísmo o de conformismo?
Queriendo desesperadamente borrar esta imagen mía, me resulta imposible no verme reflejado en mi propio espejo; la realidad es que solamente esta imagen, tan conciente y restrictiva, me permite observar mis propios limites.
Esta fantasía debe terminar, debe ser borrada, reescrita, dejando atrás las limitaciones, los recuerdos, las punzadas y las heridas. Esta patética imagen de mi mismo, mi pasado, mi futuro, debe ser deshecha, reescrita; esta insoportable noción de mi existencia debe superar mis auto impuestos limites.
Entrego a ello mi cuerpo, mi corazón y mi alma, a la insignificante noción de mi ser, a la increíble fuerza que me mueve, que me lleva. Me deshago de mis espinas y mis lagrimas, con todas mis fuerzas, aunque al hacerlo tenga que aceptar que a pesar de todo, vivo envuelto en mediocridad. Redoblo esfuerzos, persevero, borro y reescribo.
Mi más profunda mentira consumiéndose en mi corazón, aquella fantasía desapareciendo sin razón, siempre llevan a la ineludible sensación del cesar de mi existencia. Con la fuerza que toma el romper miles de cadenas, lo despedazo todo. Revivo, borro y reescribo.
Queriendo desesperadamente borrar esta imagen mía, me resulta imposible no verme reflejado en mi propio espejo; la realidad es que solamente esta imagen, tan conciente y restrictiva, me permite observar mis propios limites.
Esta fantasía debe terminar, debe ser borrada, reescrita, dejando atrás las limitaciones, los recuerdos, las punzadas y las heridas. Esta patética imagen de mi mismo, mi pasado, mi futuro, debe ser deshecha, reescrita; esta insoportable noción de mi existencia debe superar mis auto impuestos limites.
Entrego a ello mi cuerpo, mi corazón y mi alma, a la insignificante noción de mi ser, a la increíble fuerza que me mueve, que me lleva. Me deshago de mis espinas y mis lagrimas, con todas mis fuerzas, aunque al hacerlo tenga que aceptar que a pesar de todo, vivo envuelto en mediocridad. Redoblo esfuerzos, persevero, borro y reescribo.
Mi más profunda mentira consumiéndose en mi corazón, aquella fantasía desapareciendo sin razón, siempre llevan a la ineludible sensación del cesar de mi existencia. Con la fuerza que toma el romper miles de cadenas, lo despedazo todo. Revivo, borro y reescribo.
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