7.13.2008

Mas allá del bien y el mal

Cómo esperamos conocer a alguien que pretenda ser un salvador, serio, fuerte, intimidante.


La vida es un fenómeno interesante, entre millares de personas, entre miles de momentos, muy de vez en cuando sucede que conoces justo a la persona correcta, en el momento preciso.


Fanfarrón, aquel que pueda considerarse como alguien que pueda resolverte tus problemas, que pueda entenderte, incluso mejor que tu mismo, que ve con claridad las cosas, que no habla mas que la verdad.


Alguien como tu, que siente lo que sientes, piensa lo que piensas. Alguien con quien puedas hablar por horas, con quien cada instante es mejor al anterior. Una persona que hace que ya no te sientas ajeno a este mundo, que te entiende, te hace sentir bien.


Estúpida la idea de que pueda en realidad existir alguien así, quítenle la mascara y observen, el vacío que llena su interior, las fachadas, las falsas miradas, palabras robadas , sentimientos pretendidos, actos planeados, preparados, aprovechados.


Desde el momento que la conoces, sabes que esa persona es increíble. La rodea un aire de sinceridad, inocencia y sabiduría, su mera presencia brinda seguridad, confort. Tiene la capacidad de hacer trascender el momento más banal, tiene la virtud de verte como eres, y de ser como es.


Ladrón, buscando ventaja en la malaventura de los demás, triste patán, solo, abandonado, rechazado y sentenciado a una vida de soledad, porque nunca supo ser lo que en realidad quería ser; o tal vez, todo lo contrario.


¿Qué es lo que obtiene? ¿Qué busca? Ofrece lo que nadie más, se abre por completo, sin pedir absolutamente nada a cambio, mas que lo que uno quiera dar. ¿Por qué esta solo? Es una persona que es lo que quiere ser, decide lo que hace, elige lo que dice, puede que entre todo eso, este la soledad; o tal vez, todo lo contrario.

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