Olvida todo lo que eres, todo lo que fuiste.
Olvida las calles, los nombres, los rostros, olvídalos.
Deslíndate de cualquier lazo, escapa de toda atadura, se libre.
Aíslate de todo, permanece solo, conócete y ve.
Nuevas tierras, nuevos caminos y senderos te ofrecen recorrerlos.
Nuevas manos, ojos y corazones esperan tu llegada, conócelos.
Libertad a través del aislamiento y el descubrimiento.
Libertad a través del rompimiento de viejas ataduras y construcción de nuevas.
Libertad en el ciclo de la vida del descubrimiento, del valor y la fuerza.
El balance entre el olvido y el recuerdo, el abandono y el reencuentro, el hola y el adiós.
Polos opuestos con un mismo significado, la fuerza de lo nuevo y el poder de lo añorado, sólo son reales cuando provienen del corazón.
Lo abandonado, lo descubierto, decae con el tiempo si no se fundamenta en sentimientos puros.
Un sentimiento puro no lo olvidas ni lo descubres, simplemente existe, dentro de ti.
Olvida todo lo que puedas olvidar, no pares la búsqueda de aquello que no se aprende ni se olvida, aquello que se ha convertido en parte tuya, y te acompañará, siempre.
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