10.20.2008

Umbra

Paso a paso, sin prisa, sin descanso, avanzo en mi camino. No soy el más fuerte, inteligente o capaz, no soy aquel que lo puede todo, ó el que lo puede sin esfuerzo, simplemente no lo soy.

Es por eso que con más razón tengo que caminar más rápido, más duro, más firme, aunque tarde el doble de tiempo, aunque sea el triple, no importa, nada, contra quien, contra cual, nada importa, si no es superarme a mi mismo.

Estas son mis cuatro paredes, que intentan contenerme, lastimarme, engañarme, detenerme; pero no importa lo que hagan, con estos ojos veré al mundo y con estas manos lo haré mío.

Intentan lastimarme, decepcionarme, abatirme, los dejo que lo intenten, que me peguen, que me avienten, que me tumben, que me pisen; cuando quieran, cuanto quieran, no importa cuanto lo intenten, se cansaran antes de que yo deje de intentar ponerme de pie.

No importa cuantas veces me derriben, pondré mi rodilla en el piso, me apoyare en ella y me levantaré, gritaré desde lo más profundo de mi ser, levantaré la mirada, caminaré hacia la luz que me llama desde la ventana y miraré hacia enfrente, fuerte, erguido, imponente.

Me embisten nuevamente, cada vez más fuerte, más violentamente; mi frente golpea el piso ¿Qué es esto? ¿Sangre? No importa, no quiero, no debo, no puedo; darme el lujo de sentir, me levantaré y caminaré de nuevo; hasta que se cansen, hasta que ya no pueda, hacia la ventana.

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