Alguna vez fui esclavo de la gravedad del mundo sobre mis hombros, y vivía como los hombres. Sin embargo el mundo, con su satírica crueldad, en un capricho dulcemente destruyo mi cuerpo y devoro mi espíritu. En mi caída, perdí el miedo; y cuando por fin logre alcanzar el suelo, perdí lo que me quedaba de cordura. Al levantarme, note que había perdido las ataduras del mundo que antes me acorralaban.
En mi locura, decidí alejarme, de todo y de todos, decidí abandonar el mundo de los hombres, y convertirme en bestia, libre de recorrer todos los caminos, de perderme en soledad, de encontrarme en el vacío. Poco a poco me perdí más y más; a pedazos perdí mi humanidad. Una falsa ilusión de control me motivaba a seguir adelante. Hasta que lo perdí todo.
Me aleje tanto del mundo que perdí su rastro, me perdí dentro del camino perdido. Todo, absolutamente todo, perdió su peso, el mundo se convirtió en este lugar blando e indiferente, donde nada vale, donde nada importa. Todo es despreciable, reemplazable, irremplazable, no importa, Todo es temporal, todo se obtiene por azar y de la misma manera se pierde. Nuestras decisiones son irrelevantes, nuestros miedos, heridas, ideas, sueños, son temporales y son tan endebles como un castillo de arena; todo es efímero y circunstancial.
Voluntad y libre albedrío son masturbación; seguir las cosas al pie de la letra es masoquismo. Los venenos son lo único que cura, y el olor a sangre es lo único que confirma que estamos vivos. Lo accidental es lo único eterno, y lo eterno es mentira. La indiferencia es la única diferencia, las contradicciones son justicia y el regreso a lo simple es lo más difícil. Lo fácil es mundano y lo complicado es redundante. Los caprichos son lo único que tiene sentido, y los sentidos no lo tienen.
Lo etéreo es lo único que existe, lo permanente es una ilusión. El mundo no es el mundo, ni tu eres quien crees que eres, lo que quieres no lo quieres, y lo que tienes te tiene a ti. Perdido en el vacío todo perdió sentido, y cuando lo perdí por completo, regreso. Y con él encontré el camino de vuelta al mundo y lo recorrí. Pero yo no regrese. La criatura que resulto al final huele a mi, sabe a mi, soy yo, pero no es la misma persona que se fue. Yo me fui con tan sólo un boleto de ida; él no va a regresar.
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