2.16.2013

Fantasmas

Tengo un problema con mis recuerdos. Son demasiados; muy intensos. La mayoría son de buenos momentos, de grandes experiencias. Son geniales. Y eso es lo que los hace particularmente dolorosos. Recuerdo a quienes fueron mis amigos. Recuerdo como abusamos de la infancia juntos, como disfrutamos nuestra inmadurez e ingenuidad. Recuerdo como generamos hermandades, y aprendimos juntos. 

La recuerdo a ella, y la manera tan sincera en que me amaba. Recuerdo como crecimos juntos, y como nos descubrimos mutuamente durante tantos años. Recuerdo los momentos importantes, el primer te quiero, y el ultimo. Recuerdo los detalles insignificantes, su manera particular de secarse al salir de la ducha, o como seleccionaba las mejores papas fritas. Recuerdo a mi familia. Lo recuerdo a el, siempre sonriente, despreocupado y disfrutando de la vida. A ella joven y entusiasta, con un futuro por delante. Recuerdo todo, por más que trato de convencerme de lo contrario.


El peso de los recuerdos me esta volviendo loco. Siento que tengo una promesa que no voy a poder cumplir. Que tengo una meta que es imposible de alcanzar. No puedo lidiar con eso. No puedo. Es imposible que yo sólo, pueda si quiera reproducir una pizca de la felicidad que con ellos pude sentir. Y no hay nada que pueda hacer para recuperarlos. Ellos ya no son ellos, y yo no soy yo. Vivo atrapado en el pasado de mis memorias. Constantemente abrumado, asfixiado, sometido y subyugado. 


Sobrevivo gracias a mi coraje y mis venenos. Sobrevivo por que soy necio y tengo un problema patológico con el concepto de darse por vencido. Y ese es exactamente el problema. Ya no vivo, sobrevivo. Con toda la fuerza que me queda, mantengo a flote un barco que no se mueve para ningún lado, y que al contrario, tiene fugas por doquier. Sobrevivo por que no puedo rendirme, no puedo romper las promesas que hice a aquellos que quise. No puedo aceptar haberlos perdido en vano. Algo bueno tiene que resultar de mis acciones que me llevaron a este punto. Si no es así, significa que todo lo que hice estuvo mal. No puedo lidiar con eso. ¿Cómo podría aceptarlo?


Vivo rodeado de fantasmas, son mi sombra y aliento. He aprendido a mantener vivos los recuerdos de las personas que he querido día a día con cada acción que tomo. Sonrío como el sonreía, me seco en la ducha como ella lo hacia, creo arte como el lo hubiera echo. Vivo en carne propia la culpa de los lazos que he cortado. Cada día, trato de perdonarme por las consecuencias de las decisiones que he tomado. Pero esta mal. Todo esta mal. Vivo atrapado en el pasado, y eso limita mi presente. Lo se, pero no puedo superarlo. Mi misma incapacidad de superarlo se convierte en culpa, en evidencia de debilidad, que de alguna forma me da coraje para sobrevivir, y al mismo tiempo me limita.


Es una lastima que sobrevivir no me interese en absoluto. Tampoco me interesa generar nuevas memorias, si a final de cuentas van a terminar persiguiendome junto a las demás. No me interesa nada. Tan sólo quiero que me dejen solo con los demonios que me persiguen. Tan sólo quiero empezar de cero. No se como. No quiero que nadie me rescate, no quiero escapar de esto. Quiero superarlo. Por mi fuerza, con mis manos. O caer. No quiero que nadie que cargue con mis demonios. Esto es algo mío, y sólo mío.


Siempre hice lo correcto. Sin importar las dificultades, el esfuerzo o el sacrificio, siempre hice lo correcto. Es por eso que pude vivir tantos sueños. Una amistad insuperable, amor sincero y autentico, un abrazo cálido. Por eso logre sobreponerme a mis debilidades y a pesar ellas logre obtener la aceptación, incluso admiración, de aquellos que me juzgaban. Cada meta, por mas imposible que pareciera, con la fuerza de mis mis manos y el apoyo de las suyas logre alcanzarlas. Entonces, ¿Por qué ahora estoy tan solo?, ¿Qué hice mal?, ¿Qué puedo hacer? Dejar ir. Dejarme ir.


En momentos como estos siempre le agradezco al lobo. El sabe lo que ustedes saben. Cómo esto es circunstancial; que ya pasara. Que la solución es dejar el pasado atrás y generar nuevos lazos y memorias en el presente, con nuevos amigos, y tratando de recuperar a los viejos. Que en un futuro me será incomprensible como pude estar atorado en esta situación. El lo sabe, pero no me limita. Me deja nadar en el pozo mientras de reojo se asegura que no pase de más. El se nutre con mi lucha. Yo me nutro con su orgullo.  Esta es la vida que elegimos. Intensa. Esta es la vida que nos toco. Difícil. Este es el lobo, y el lobo soy yo. Sus recuerdos me persiguen, y mis memorias lo alimentan.

No hay comentarios.: