Lentamente logro moverme dentro de este gris pantano. Paso a paso, respiro a respiro, voy encontrando mi camino dentro de este extraño lugar. Hay momentos por los que me hundo, cuando el pantano se torna demasiado hondo, así como hay momentos en los que siento que corro, a través de sus bajíos. Otras veces llueve o nieva, aunque en realidad no importa. El pantano y yo en realidad somos uno, y sus bienes o sus males no son mas que distintas maneras que elige para comprenderme; así como yo mismo en momentos elijo ayudarme o hundirme. Al final del pantano hay una planicie, recta y tranquila hasta donde la mirada puede ver. Ella es indiferente, no te odia ni te quiere, le da igual si la caminas o la corres, si la tomas o la dejas. No existe lugar en este mundo que me de mas miedo que esa planicie; incluso cuando me estoy ahogando en lo profundo del pantano, le agradezco por retarme, y no dejarme salir hacia ese horrible, horrible lugar.
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