Con toda el alma, grita.
Con el fondo hueco de tus huesos grita.
De entre las grietas en tu piel, grita.
Tal vez así logres que alguien finalmente te escuche.
Aún con la garganta ensangrentada, grita.
Aún con los ojos rotos, grita.
Aún con la frente chocando con el suelo, grita.
El eco de tu esfuerzo es lo único que te mantiene vivo.
Cuando tus pulmones ya no tengan aire, grita.
Cuando tus venas sean aridas avenidas, grita.
Cuando tus ojos vean su ultimo rayo de luz, grita.
Al final de los días lo único que permanece es el recuerdo de tu voz.
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