El dilema del erizo II
El encontró una concha, capaz de contener todas sus espinas, así es que finalmente pudo acercarse a otros con libertad. Sin embargo, esta cercanía era meramente superficial ya que ellos sólo ven su concha, no a él. Al mismo tiempo el erizo se pregunta si las demás criaturas con las que se topa están igualmente escondidas dentro de sus conchas. Al parecer tiene que elegir entre vivir superficialmente acompañado y abandonar sus espinas, o aceptarlas(se) y volver a estar solo.
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