El calor hace de esta una situación agradable, aunque al parecer al resto de las personas les resulta incomodo. A mi me recuerda mejores tiempos, de otros lugares que ahora parecen distantes y ajenos. El sutil movimiento de aceleración, la resistencia al detenerse, la cadencia determinada por la velocidad y el ritmo, lentamente adormece, hipnotiza. Ella esta sentada a mi contra esquina, y ella al igual que yo, experimenta la situación a su manera. La plática comenzó casual, un poco de paisajes, otro tanto de vinos y sueños. Como viejos veteranos, ambos jugamos nuestras cartas con cautela, el que más arriesga más avanza, pero ninguno lleva prisa. La situación es más como un vaivén en el que dependiendo del ritmo y la velocidad, cada uno avanza, y luego retrocede. Es un viejo juego, a estas alturas, un tanto predecible. Inesperadamente, en un turno como cualquiera, ella baja la guardia; expone más de lo que debe. Mi intuición me dice que fue premeditado, no parece ser la persona que haría algo así por accidente. Aun así, yo decido bajarle la intensidad al juego, y quemo uno de mis comodines, necesito ganar tiempo para revaluar la situación. Ella pierde por completo el interés. Mi curiosidad se incremente desmesuradamente, sin pensarlo respondo con un movimiento similar al suyo, y expongo más de lo que debo. En ese instante, por menos de un segundo, súbitamente recuerdo como era este juego antes de que "aprendiera a jugarlo", antes de las reglas y el protocolo, antes de de que el juego fuera un juego. Aquellos tiempos predecesores de las cicatrices y las heridas, antes de las expectativas y los miedos, antes de los juicios y los modelos. Un sin fin de memorias invaden mis pensamientos, dejando consigo un sentimiento cálido y puro que no había sentido en mucho, demasiado, tiempo. Regreso al presente, al momento. Espero con ansias pero con discreción su respuesta. Una sonrisa lentamente se forma en su rostro, para el resto pudo haber tomado un segundo, pero yo fui capaz ver cada instante como una serie de eternas fotografías. Fue una ingenua, simple y cálida sonrisa la que uso para responderme. Me causa una serie de sentimientos, que junto con los recuerdos del pasado, conforman un circulo, un todo, que embona y existe. Me transportan a otro momento y lugar donde puedo verlo todo, donde puedo ver lo que deje de ver y sentir lo que olvide como sentir. A mi alrededor la velocidad decrementa, pero yo estoy muy lejos del momento para notarlo. Parpadeo, y ella ya no esta. En su lugar hay un espacio vacío, pero en el mío, permanece un hombre con el calor de dos.
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