2.01.2014

Silencio

-Este silencio me incomoda, háblame de algo.
-No se me ocurre nada que decir ahora.
-No te creo, se que estás pensando en algo.
-
¿Por qué no vienes conmigo? 
-¿Por qué me preguntas eso? No me preguntes eso! Sabía que me preguntarías eso.
-En ese caso, ¿cuál es tu respuesta?
-Que no! Pues porque no. Porque yo nunca te pedí que me rescates! Odio que pienses así de mi, y lo sabes.
-Sabes que no soy del tipo que preguntan sin pensar. Si creyera que tu respuesta es definitivamente no, entonces no preguntaría.
-
¿Qué estas tratando de decir? ¿Crees que me quiero ir, qué mi vida estaría mejor lejos de aquí, contigo?
-Sí. Ambos lo sabemos. Y la pregunta te incomoda porque le habla directamente a esa parte de ti que aún se atreve a soñar con una vida nueva,
tan dulcemente aterradora que ni si quiera te permites pensarla. Y aquí estoy yo, poniéndola sobre la mesa.
-No! No sólo es eso! No me conoces suficiente. No puedes estar hablando en serio, o estas loco. Tu no eres así.
-Sólo lo digo por que hay momentos en los que yo peco con el mismo sueño. Una fantasía y nada más.
-
¿Si sabes que es tan sólo una fantasía por qué me lo preguntas? Sabes que no puedo decir sí.
-Porque hay veces en las que un hombre necesita saber.     

No hay comentarios.: