1.10.2012

Fuego


El fuego que alguna vez ardió como ningún otro, ahora no es más que una sombra de lo que fue. Debo admitir que lo he intentado todo para mantenerlo vivo, para regresarle aquella intensidad que era capaz de calentarlo todo. Lamentablemente, en mi fútil guerrilla no solo he desgarrado mi alma, si no que también he distorsionado al fuego, lo he contaminado. La verdad es simple, y cruel, pero es que una vez que un fuego decide dejar de arder no hay sentimiento humano que pueda redimirlo; detenerlo. Puede ser que haya tardado demasiado en aceptarlo, pero es que dejarlo morir, sabiendo la intensidad con la puede brillar me rompe el alma, me llena de una profunda y azul tristeza que me corrompe y me destruye, no la puedo tolerar.

Es la voluntad del fuego, sin embargo, dejarse morir; matarse lentamente. Las razones para esto podrían ser muchas, aunque dudo que alguna siquiera tenga algo de importancia. Para alguien como yo, que lo ha visto crecer, brillar, sorprender, esta ahora triste llama no puede ser. Para alguien en mi posición, que lo ha intentado todo para sanarlo, en estos momentos la misericordia es mi única, y última, opción. Con el corazón al cuello, un alma ahogada en profunda melancolía y un rostro frío e indiferente,  finalmente lo dejare morir. 

No más palabras al fuego, para lo único que sirven es para mantenerlo vivo. No más viento ni brisa, tan solo sirven para fútilmente reanimar algo que quiere morir. Tampoco habré de hecharle tierra o agua, muerte natural es la única salida, de otra manera aun muerto regresara a perseguirme, a lamentarme, en mis sueños y en mis memorias. Yo no seré su salvador, ni su ejecutor, su voluntad será respetada y por su propia mano habrá de morir, cuando y como lo desee. 

Al aceptar la voluntad del fuego, seré libre de aceptar la mía, que a pesar de todo aun desea vivir, y brillar. Por demasiado tiempo negue mi propia voluntad por la voluntad de mantenerlo vivo, de salvarle. Al dejarlo seguir su camino, retomare el mío, y sin importar cual sea su destino, yo siempre llevare conmigo todos aquellos hermosos recuerdos que ella y yo alguna vez compartimos.

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