Todo se obscurece, y lo único que puede ver es a ella, y a el. El mundo se torna de un color entre azul y gris, el corazón deja de latir y el tiempo detiene sus pasos. Un grito desesperado no logra escapar de lo profundo de su alma. A pesar del increíble dolor que recorre cada parte de su cuerpo, el niño se levanta nuevamente y mira al cielo con una mirada ingenua pero decidida a atravesar todas esas nubes y llegar más allá. El tiempo repentinamente vuelve a la normalidad, las nubes desaparecen y en su lugar dejan un cielo blanco y azul invadido por rayos de luz. Enormes árboles, llenos de flores y aves aparecen de la nada, y el mundo se convierte en un lugar seguro y calido nuevamente.
El niño recupera su aliento, aprieta con todas sus fuerzas su puño izquierdo, da un gran suspiro, y comienza a correr hacia el borde del recién creado bosque. Al final, se encuentra con un acantilado, un enorme y vacío espacio, tan grande y tan abrumador que paraliza a cualquiera que se le acerca. Sin embargo, el niño no tiene miedo, y a pesar del abrumador vacío, el niño mantiene la mirada en alto y con toda la fuerza de su corazón y de su alma, con todas sus heridas y cicatrices, el niño se lanza hacia el, sin titubear.
El mundo parece no notarlo, pero lo que sucede es que el niño se ha vuelto muy fuerte. No importa cuantas veces lo lastimen, el niño se alimenta nuevamente de su cuerpo y de su alma, para reconstruirse, levantarse de nuevo y volverlo a intentar. Un segundo grito desesperado se escucha desde lo profundo de su corazón, y atraviesa su alma. Esperando encontrar alguna otra voz dentro de aquel inmenso espacio desconocido, lo único que encuentra es silencio, vacío. Sin importar todos sus esfuerzos, ni toda su lucha y persistencia, el niño no encuentra nada ni a nadie. De cualquier manera, ya es demasiado tarde, a estas alturas de su vida su determinación es tan fuerte que a pesar de todas las cicatrices y heridas, de todas las advertencias y pesadillas, nada puede detenerlo. El niño se impacta con el suelo violentamente y se rompe en mil pedazos; el niño encontró su fin.
O al menos eso es lo que parece, sin embargo, de los restos del niño puede verse una silueta, armándose, creciendo. A pesar de haberse destrozado, la voluntad del niño toma forma, y como puede, se levanta nuevamente; su ímpetu es admirable. Este nuevo ser, no es nada más que la sombra de aquel niño lleno de promesas y fantasías, este tipo no es nada más que un pobre diablo, creado de los restos de los sueños de una persona que nunca los podrá ver.
Deshecho, cansado, lastimado, y vacío, aquel pobre diablo se da cuenta de que lo ha perdido todo; otra vez. Traicionado, abatido y consumido, el hombre a duras penas puede contener las tristezas que lo atormentan. Y es que a final de cuentas, esta triste sombra no tiene con quien compartir el peso de su alma, no tiene nada ni a nadie, solo se tiene a el mismo, y por ende, solo se alimenta de su propio ser. Cada paso que da, cada acción que toma, cada suspiro, lo consume lentamente. Esto es lo único que le queda por hacer, consumirse a si mismo hasta que ya no quede más.
Y así esta bien, desde hace mucho tiempo el acepto este como un posible destino, si así tiene que ser que así sea. A final de cuentas, después de perderlo todo, este pobre hombre también perdió el miedo a la vida y a la muerte, al éxito y al fracaso, a lo bueno y a lo malo, a las etiquetas y a los juicios. Este hombre, esta sombra, no es como ningún otro, es libre de mente y de pensamiento, libre de miedos y arrepentimientos, de culpas y desacuerdos. Es un pobre diablo, que después de una búsqueda insaciable por conocerse a si mismo, fue deformado y quedo maldito con la capacidad de entender los sentimientos de los demás; de ser incapaz de ser entendido por otros.
Resulta increíble ver como este pobre diablo no se rinde, y levanta la mirada nuevamente. Si la vida lo rompió en miles de pedazos, si su alma esta desgastada y su cuerpo marchito, nada de esto podría importarle menos. El esta decidido a llevar al límite la fuerza de su ser, de cargar todas sus penas y las ajenas, de buscar su felicidad a través de los demás. No importa el castigo, no importa la furia, no importa el dolor, este pobre diablo lo aguantara todo.
De hecho, no le puede importar menos que tan imposible, difícil o abrumador parezca su destino, ya que habiendo perdido todo, también perdió el miedo a intentar. El nunca dejara de seguir adelante, con una motivación inquebrantable por alcanzar una meta inexistente. No busca una recompensa, ni un final; tampoco un futuro perfecto o un sueño maravilloso. Solo busca entender, a si mismo y a los demás, a las noches y a los días, los secretos y las mentiras; y a través del entendimiento, encontrar la felicidad, momento a momento, día a día, lugar a lugar. No importa que camino tome, esta seguro de que al final de los días se encontrara con ella, y con el, y los gritos desesperados que atraviesan su alma dejaran de sangrar; mientras tanto, seguirá caminando hacia adelante, sin miedo, sin titubear.
3 comentarios:
Una reflexión muy profunda, en efecto. Me ha encantado este modo de ver las cosas.
Un saludo, y espero seguir leyendo tus escritos. :)
Muchas gracias, lo lei de nuevo y senti que debia hacerle algunos cambios, aun así, gracias por visitar :)
De nada. Simplemente estuve vagando por diversos blogs, y este me atrajo rápidamente al ver su título.
Tiene el mismo que el mío (si es que es el de la canción de FF X, como es el mío). La verdad es que no esperaba encontrar menos en su interior.
Un saludo. :)
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